EL CORAZÓN DEL ÓLEO
(Un Jardín Sin Flores)
Al titilar de estambres anarcisados,
mano de luz recrea el instante dios;
Almena de mundos y espejos
que desafía el corazón del óleo.
Incautos, los iris del pensamiento,
se beben de golpe la melancolía entera...
Arrebato que colapsa el rio de las cosas
en un cruce multicolor y onírico...
Egregia y fantasmal,
la tarde se deja vencer
en el punto más viejo de mi mirada;
Abandono que gaviotea la luz herida
sobre las olas del cielo...
Y es ahí donde sucumbe el espíritu,
cual llama en la lluvia,
en un caos de pinceladas al bies,
tan infernales como seductoras...
Como vahos de un jardín sin flores,
los recuerdos fluctúan entre el cenit y la tormenta,
mas el clavicordio de mi dolor
glorifica una cumbre de palomas
tan alta como lo imposible.
Añil, la sangre crepuscular,
se derrama en la copa del silencio
con parsimonia lírica;
Van cayendo las lágrimas de Adán
en el paisaje gótico de mi derrota...
¡Mi complejidad es otro claro del yo!
como la marchitez,
ineludible...
Como una mancha en el vidrio del tiempo
se difumina lo bello, lo puro,
llevándose a su limbo inalcanzable,
el perfume suave de mis letras...
Tan frágil como la vida,
queda el amor colgado,
cual maravilla rara que duele,
en el adagietto de mi palpitar.
Yolanda García Vázquez
Lira Perfumada D@R 🇪🇦

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