CHARCOS
(Tan De Nadie...)
Al pie de lo inmundo,
la luz rasga su voz con sigilo;
Aterciopelados ojos
amortiguan la caída del cielo...
¿Qué rayo acoraza su pena
cuando el minutero se estanca?
¿Qué mano estruja el sosiego mientras bulle la noche?
Como un tallo sin hojas, va de lo hondo a la cima,
creyendo que hay un sol para ella...
¡Vidrios rotos en la baldosa de su desvelo
translucen la Eternidad!,
¡el rubor de una extraña belleza!
Entre charcos sostiene la copa de su coraje
mientras los sueños se despedazan;
A merced de la sombra, los restos de alguna alegría...
Sonámbulos recuerdos danzan sobre el espejo,
más no reconoce a ninguno,
solo a la furia que aviva su llama...
Como ceniza de rosas el amor cubre los suelos,
su ropa, su pelo;
Mas ya no ama, ni sueña, ni espera:
Tan solo discurre por paralelos de olvido
buscando un atajo a la calma.
Tan de nadie ya... que el tiempo se estrecha en su espacio,
su mirada, su mente;
Caer, levantarse, volver a caer...
Mira como se yergue la estrella sobre el mar del poema;
Siderales llantos arriban al alba,
pero solo el regazo del silencio la acoge...
¡Duerme!
Duerme el ángel de los heridos, y ya no despierta...
Libélula en sangre aletea un "porqué"...
A través de ese fuego Invisible,
¿qué jardín perfuma lo que no existe?
Yolanda García Vázquez
(Lira Perfumada)
D@R 🇪🇦

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