NIRVANA
(Amor Inmaterial)
Hay un beso que redime mi negrura
en el halo de tu halo;
como flecha de cupido entra directo al corazón...
¡Nirvana...!
En el vergel de tus cóncavos espejos
hallé la ceniza de un cometa;
Posado en los rosales dormidos,
el solfeo de tu nombre, florecí,
¡aroma soy...!
Hay un abrazo en tu voz serena
que me protege del trueno del tiempo;
¡Claro nimbo que perpetua un gozo sin sombras.
Te siento bajar de las vírgenes estrellas,
para pactar con mis latidos en lucha,
una tregua de canciones en flor...
Del vago incienso de tu infinitud,
van detrás mis letras marchitas, para renacer,
o para temblar de éxtasis,
en el alba de algún soneto,
lleno de una lluvia, sin calles...
Mírame en el barroco óleo de mi derrota,
como un ayer de barcas al mar...
Mírame incorpóreo, y puro,
desde la orilla de tu plenitud;
Amor inmaterial que orbita la noche de mi noche...
¡Lumbre en mis venas!
¡Tú...!
No hay nirvana sin rayos que lo precedan;
No hay palacio interior,
sin vidrios rotos por fuera...
Este escalofrío que recorre el poema al invocarte,
es también belleza y escarnio;
Semilla de auroras que solo el alma conoce;
La ternura que yace en el fondo de este jardín de soles cansados...
¡Nirvana!
Yolanda García Vázquez
Lira Perfumada D@R 🇪🇦

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